Una vocación en fragmentos

En el pie de la página de inicio o portada de este blog se incluye la siguiente dedicatoria…

« Para aquellos soñadores y soñadoras de a pie, que hacen malabares sacando tiempo imposible de sus tardes, noches o madrugadas, y lo invierten en fabricar tramas de fantasía/ficción con las que deleitar a lectores cercanos (familiares, amigos) y lejanos (conocidos, anónimos). »

Soy uno de quiénes viven esta vocación en fragmentos.

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Así empecé a jugar al rol (1): Heroquest y la llamada perdida de Cthulhu

Este es el primer post de una pequeña colección nostálgica-personal de publicaciones, desde mis propias vivencias y recuerdos, de cómo empecé a jugar al rol. Anécdotas, entre batallitas biopic y aprendizajes, que pueden servir de divertimento para los que tienen tablas y de guía para quiénes buscan iniciarse en este maravilloso mundo.

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Entusiasta de los Reinos Olvidados

La narración de La niebla de Malfario es una trama de manufactura propia, que se construye sobre un universo ya existente, ampliamente reconocido en el ámbito de los juegos de rol y de la narración de fantasía épica.

Los fragmentos publicados introducen personajes, situaciones y escenarios, de nueva creación, como Rasmus, Rúntemor, la elfa, Ordan, los huéspedes, el duro camino bajo la tormenta y toda la farándula y acontecimientos de la Fonda amurallada de Musgrave, ensamblados sobre razas, regiones, sociedades, magia, tesoros, misterios, deidades y un sinfín de elementos descriptivos y narrativos pertenecientes al imaginario aportado por quiénes contribuyeron a desarrollar el mundo de fantasía llamado los Reinos Olvidados.

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El comienzo

Este espacio zarpa desde aquí, en este momento. Desconozco a dónde me llevará, pero al menos ya hay un punto de partida. Demasiado tiempo esperando una conjunción perfecta de estrellas.

Desde niño ya soñaba con aventuras aderezadas de héroes valientes y villanos malvados, hilvanando mis primeras tramas mientras trasteaba con los Playmobil o los Lego. Pero fue poco antes de la adolescencia cuando los juegos se convirtieron por primera vez en palabras escritas de mi puño y letra, cuando descubrí los juegos de rol.

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